El enorme edificio de la Federación de las Almas se alzaba frente a Kyo como una monta?a imposible de escalar.
Sus muros de piedra gris parecían tocar el cielo, decorados con símbolos antiguos que brillaban tenuemente bajo la luz de la ma?ana. Pactantes de distintos rangos caminaban por los alrededores con naturalidad, como si aquel lugar fuera simplemente otra oficina más.
Para Kyo, en cambio, era intimidante.
Demasiado.
Se encontraba de pie frente a la entrada principal, con las manos ligeramente sudorosas y el corazón latiendo más rápido de lo normal.
Tres días…
Tres días habían pasado desde la prueba del pacto.
Tres días desde que su vida cambió por completo.
Kyo tragó saliva mientras observaba las enormes puertas de la federación.
—?Y si no pertenezco aquí…?
Las dudas empezaron a acumularse en su mente.
Todos aquí deben ser increíbles… pactantes verdaderos… gente fuerte…
?Qué hago yo aquí?
—Oye.
La voz relajada lo sacó de sus pensamientos.
Kyo giró la cabeza.
Ahí estaba Lance.
Apoyado contra una de las columnas cercanas a la entrada… completamente relajado.
En una mano sostenía una hamburguesa enorme de la que acababa de dar un mordisco.
—?Estás nervioso? —preguntó Kyo.
Lance lo miró mientras masticaba tranquilamente.
Se tomó su tiempo antes de responder.
—Nah.
Dio otro mordisco a la hamburguesa.
—Lo peor ya pasó.
Masticó.
—Ahora solo queda esforzarse al máximo.
Kyo lo miró en silencio.
La tranquilidad de Lance era casi contagiosa.
—Además —continuó Lance con media sonrisa— ya sobrevivimos a la prueba del pacto. No creo que algo aquí sea peor que eso.
Kyo soltó una peque?a risa nerviosa.
—Supongo que tienes razón…
—Claro que la tengo.
Lance levantó la hamburguesa como si estuviera brindando.
—Así que relájate, compa?ero.
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Antes de que Kyo pudiera responder, otra voz se escuchó detrás de ellos.
—Buenos días.
Ambos giraron.
Shion caminaba hacia ellos con su habitual porte elegante y recto.
Impecable.
Su uniforme estaba perfectamente acomodado y su expresión era serena, casi imperturbable.
—Espero que hayan descansado bien —dijo con formalidad.
—Claro, claro —respondió Lance— aunque creo que Kyo no durmió nada.
—?Oye!
Antes de que la conversación continuara, una voz alegre apareció desde atrás.
—?Holaaaa!
Layla apareció caminando con una sonrisa enorme en el rostro, moviendo la mano con entusiasmo.
—?Qué emoción! ?Es nuestro primer día!
Detrás de ella caminaba Zoe.
Silenciosa.
Observadora.
Sus ojos recorrieron rápidamente a Lance y a Kyo de pies a cabeza, como si estuviera analizando cada detalle de ellos.
—Así que… este es el grupo completo —murmuró.
Por un momento los cinco quedaron juntos.
Pero la escena era… extra?a.
Lance relajado.
Shion serio.
Layla sonriente.
Zoe analizando todo.
Y Kyo… nervioso.
Cinco personas completamente distintas.
Cinco personalidades que no parecían encajar entre sí.
Un grupo inestable.
Cada uno en su propio mundo.
—Bueno… —dijo Lance rompiendo el silencio— esto va a ser interesante.
Justo en ese momento alguien se acercó.
Tac.
Tac.
Tac.
Los cinco giraron al mismo tiempo.
Y se quedaron en silencio.
Una mujer caminaba hacia ellos con elegancia.
Cabello oscuro perfectamente acomodado, mirada firme, postura profesional… y una belleza que parecía sacada de un sue?o.
Era Aisha.
La asistente de Magnus.
Los tres chicos se quedaron completamente congelados.
—Buenos días —dijo Aisha con una sonrisa profesional.
Lance dejó de masticar.
Kyo parpadeó varias veces.
Shion se quedó inmóvil.
—Mi nombre es Aisha —continuó ella— soy la asistente del se?or Magnus.
Hizo una peque?a reverencia.
—A partir de hoy estaré encargada de guiarlos dentro de la federación.
Kyo sintió que su cerebro dejó de funcionar por unos segundos.
Aisha entonces miró directamente a Kyo…
y le sonrió.
Una sonrisa dulce.
Natural.
El rostro de Kyo se puso rojo al instante.
—Heeeey… —susurró Lance con una sonrisa maliciosa— todo un casanova.
—??Q-qué?! —Kyo casi saltó— ?No es cierto!
Shion cruzó los brazos.
—Difícilmente una mujer así se fijaría en alguno de nosotros.
Layla soltó una peque?a risa.
—?Oye! ?Eso fue muy cruel!
Zoe asintió ligeramente.
—Pero estadísticamente correcto.
—?Zoe!
Aisha pareció ignorar el peque?o caos.
—Bien —dijo con calma— síganme.
El grupo comenzó a caminar detrás de ella.
Durante el recorrido, Aisha les fue mostrando las distintas áreas de la federación.
Los pasillos eran enormes.
Las salas estaban llenas de símbolos antiguos.
Pactantes entrenaban en salas gigantescas.
El lugar parecía una mezcla entre academia, fortaleza y templo.
—A partir de ma?ana —explicó Aisha— durante los próximos tres meses estarán bajo entrenamiento.
Los cinco prestaron atención.
—Recibirán tres clases principales.
Levantó tres dedos.
—Historia.
—Estilo de pelea.
—Y control de energía vital.
Kyo sintió un peque?o escalofrío al escuchar eso último.
Layla levantó la mano como si estuviera en clase.
—?Y quiénes serán nuestros maestros?
Aisha sonrió levemente.
—Pronto lo verás.
El tour continuó.
Les mostró el comedor.
El enorme campo de entrenamiento.
Varias salas especializadas.
Hasta que finalmente llegaron a la zona de dormitorios.
—Aquí descansarán durante su periodo de formación —explicó Aisha.
Comenzó a asignar las habitaciones.
La primera puerta se abrió.
—Esta es tu habitación, Kyo.
Kyo entró lentamente.
La habitación era sencilla pero cómoda.
Una cama.
Un escritorio.
Un peque?o armario.
Cuando estaba por cerrar la puerta, Aisha lo miró una vez más…
y le sonrió de forma dulce.
Después cerró la puerta.
Kyo se quedó inmóvil por unos segundos.
Su rostro volvió a ponerse rojo.
—No… no… no…
Se llevó las manos a la cara.
—?No es posible!
Comenzó a caminar nerviosamente por la habitación.
—Es imposible que una mujer tan bella se fije en alguien como yo…
Se detuvo.
Respiró profundo.
—Además…
Su expresión cambió.
—Mi meta no es esa.
Abrió su mochila.
Comenzó a sacar sus pocas pertenencias
Kyo dejó el marco sobre la peque?a mesa junto a la cama.
En la fotografía aparecía él cuando era ni?o, de pie entre sus padres. Los tres sonreían bajo la luz de una tarde que ahora parecía demasiado lejana.
Durante unos segundos simplemente observó la imagen.
El silencio de la habitación lo envolvió.
—Tengo que ahorrar lo que necesito… —murmuró para sí mismo.
Su mirada se suavizó.
—Para cumplir mi meta… y largarme de aquí.
Sus dedos rozaron el borde del marco.
—Para cumplir el sue?o de mis padres…
Hizo una peque?a pausa.
Luego negó suavemente con la cabeza.
—No…
Una leve sonrisa apareció en su rostro.
—Nuestro sue?o.
Kyo apagó la luz de la habitación.
La Federación de las Almas quedó en silencio mientras la noche caía lentamente sobre el enorme complejo.
Pero en algún lugar de la federación…
alguien observaba.
Una figura humanoide permanecía inmóvil sobre una de las estructuras más altas del edificio.
La silueta era extra?a.
Su cuerpo era delgado y alargado, cubierto por un abrigo oscuro que se movía lentamente con el viento nocturno.
Sobre su cabeza descansaba un sombrero ancho, desgastado, parecido al de un espantapájaros.
Su rostro permanecía oculto bajo la sombra del ala del sombrero.
Frente a la figura flotaba un peque?o dispositivo de luz azulada.
En él se mostraba un expediente.
Nombre: Kyo
Edad: 19
Clasificación: Mutante
Nivel de pacto registrado:
65,000,000
La figura permaneció en silencio durante unos segundos.
Luego una voz baja y áspera rompió la quietud de la noche.
—Sesenta y cinco millones…
Un leve suspiro escapó de la sombra.
—Así que eres tú.
El dispositivo se apagó.
El viento agitó suavemente el abrigo de la figura.
—Interesante…
Una peque?a sonrisa invisible pareció dibujarse bajo el sombrero.
—Veamos cuánto de ese poder logras usar…
La figura se dio la vuelta lentamente.
—…cuando llegue el momento de ponerle límites.
Un segundo después…
ya no estaba allí.
Solo el viento nocturno recorriendo los enormes muros de la Federación.
Muy lejos de allí, en su habitación, Kyo dormía sin saber que alguien acababa de fijar sus ojos en él.
Ni que aquel encuentro futuro…
cambiaría por completo su destino.
fin del capítulo 7

