home

search

Capítulo 6 - Ecos fuera de orden

  Aedren Ceil no confiaba en los relojes.

  No después del cruce.

  Había sincronizado los sistemas treinta y siete veces desde que atravesaron la costura. Reloj atómico central. Subrutinas de navegación. Marcadores biológicos de la tripulación. Todo coincidía... hasta que dejaba de coincidir.

  Milisegundos primero.

  Luego segundos completos.

  Después, eventos.

  El monitor frente a él mostró una alerta silenciosa. No era una alarma; era un registro automático. Un movimiento en el sector F. Presión alterada. Variación mínima.

  Hora del evento: 03:14:22.

  Aedren miró el reloj en su mu?eca.

  03:14:19.

  Se quedó inmóvil.

  El sistema acababa de registrar algo que aún no había ocurrido.

  Contuvo la respiración.

  A los tres segundos exactos, el casco vibró levemente bajo sus pies.

  03:14:22.

  La lectura se estabilizó.

  Aedren no escribió nada durante varios segundos. Solo observó el reloj. Luego el log. Luego sus propias manos.

  —No —susurró—. No otra vez.

  No sabía por qué había dicho eso.

  Se levantó despacio y caminó hacia el corredor de análisis, el más cercano a los nodos de sincronización. El aire estaba normal. La luz, estable. Nada indicaba distorsión.

  Y, sin embargo, sabía lo que iba a ver al doblar la esquina.

  Un técnico auxiliar dejando caer una tableta de diagnóstico.

  El golpe contra el suelo.

  La disculpa nerviosa.

  Aedren giró la esquina.

  La tableta cayó.

  Ensure your favorite authors get the support they deserve. Read this novel on the original website.

  El técnico murmuró una disculpa.

  El sonido fue idéntico al que Aedren recordaba.

  Pero no lo había vivido.

  Aún no.

  Se apoyó contra la pared y cerró los ojos.

  No era una visión.

  No era una predicción.

  Era un recuerdo.

  Uno mal colocado.

  —Ceil —llamó la voz de Isha por el comunicador—. Necesito confirmación sobre desfasajes en el sector F. Estamos teniendo lecturas... adelantadas.

  —No están adelantadas —respondió él, con voz demasiado estable—. Están en orden incorrecto.

  Silencio.

  —Eso no es una categoría válida —dijo ella.

  —Debería serlo.

  Aedren regresó a su estación y comenzó a superponer los registros. Los organizó no por hora, sino por causalidad. Intentó reconstruir la secuencia lógica de los eventos, ignorando los sellos temporales.

  El resultado le heló la sangre.

  Algunos efectos no tenían causa registrada.

  Algunas causas aparecían después de sus consecuencias.

  Y en dos casos... el mismo evento figuraba dos veces, con variaciones mínimas.

  Como si hubiera sido intentado más de una vez.

  —Blayke —dijo por el canal general—. Necesito acceso a los datos estructurales del cruce inicial. Completos.

  —Los tienes —respondió Corven desde el puente—. ?Qué estás buscando?

  Aedren no respondió de inmediato.

  Buscaba confirmación.

  Buscaba la anomalía madre.

  Revisó los datos del momento exacto en que la ALMA-9 atravesó la costura dimensional. Las frecuencias estaban limpias. Las transiciones suaves. Sin picos, sin fracturas.

  Perfecto.

  Demasiado perfecto.

  Amplió la lectura hasta el nivel submilisegundo. Ajustó la escala. Aumentó resolución.

  Ahí estaba.

  Un microintervalo negativo.

  Un instante registrado como ocurrido antes del cero de referencia.

  No una fluctuación.

  Una inversión.

  Aedren sintió que el estómago se le vaciaba.

  —Esto ya pasó —murmuró.

  No como teoría.

  Como certeza.

  La sensación lo atravesó con una familiaridad insoportable. No imágenes claras, no escenas completas. Solo la convicción íntima de que ya había estado ahí, frente a esa pantalla, mirando ese mismo error.

  Y que la última vez no lo entendió a tiempo.

  El comunicador volvió a activarse.

  —Aedren —dijo Varek—. Necesito que me digas algo con honestidad técnica. ?La nave puede estar... reajustando secuencias?

  Aedren apoyó la mano sobre la consola.

  —No debería.

  —No es lo que pregunté.

  Aedren cerró los ojos.

  Sintió el tirón.

  No físico.

  Temporal.

  Como si algo detrás del tejido de los segundos estuviera tirando de él, usándolo como punto fijo mientras el resto se reorganizaba.

  —Sí —respondió al fin—. Puede estar haciéndolo.

  Y si lo estaba haciendo, no era un fallo.

  Era intención.

  La pantalla parpadeó.

  Por una fracción mínima, vio su reflejo en el cristal.

  Pero no estaba exactamente sincronizado con él.

  El reflejo levantó la vista un segundo antes.

  Aedren no gritó.

  No se movió.

  Solo observó cómo su imagen, apenas desplazada en el tiempo, lo miraba con algo que no era miedo.

  Era reconocimiento.

  La pantalla volvió a la normalidad.

  Aedren abrió un nuevo registro manual.

  Sus dedos dudaron antes de escribir.

  ANOMALíA #006

  Evento registrado antes de su causa.

  El sujeto confirma recuerdo previo del suceso.

  Se quedó mirando el texto.

  Luego a?adió una línea más. No oficial. No protocolaria.

  Esto no es la primera vez.

  El sistema no rechazó la entrada.

  Tampoco la confirmó.

  La dejó ahí.

  Como si también la recordara.

Recommended Popular Novels