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INTERLUDIO 6

  03/octubre/1992

  Charlie tenía a los dos tipos a su lado ya afuera de la ventanilla. El tipo pelirrojo junto con el calvo la llevaban al auto, por dentro de la chaqueta le apuntaban con sus armas.

  —Sube —le susurró el pelirrojo.

  Charlie dio un sobresalto al ver al chofer muerto dentro de la limusina. —Quítate la blusa —prosiguió el pelirrojo. —?Eh? —Charlie se asustó, pero el tipo le apuntó en la nariz —Ahora.

  La blusa se rompía para convertirse en un bozal y no gritase. Al instante le amarraron con un sincho de cierre doble. —Ya han puesto las demás bombas —le dijo su compa?ero. Cosa que hizo temblar a Charlie. —Vamos, ya Louis debe estar distraído, recuerda, Antonio quiere muerta nada más a la chica. —Salió del auto cerrando para que Charlie ya no escuchase. —Si queremos vendérsela a Cesar Olsón, debemos hacer parecer que ella murió en este auto.

  Ting ting ting ting

  Charlie escuchaba el sonido de la bomba. Entendió que el lugar explotaría. Estaba aterrada, pero no era de las que se rendían. Comenzó a forcejear buscando algo con que romper el sincho y recordó al tipo muerto. Allí vio la oportunidad, se acercó con esfuerzo buscando su boca, usando sus dientes apretó la boca para que sostuviera el plástico comenzando a romperlo.

  The narrative has been taken without permission. Report any sightings.

  ?Clak!

  Logró por fin romperlo.

  Se tropezó al salir del vehículo, por lo que se paró, ignorando los moretones que le salían —?No, no! Debo advertirles a todos.

  Justo una explosión en el interior del circo la hizo retroceder, miró pálida la bomba de la limusina, corrió de allí lo más rápido que pudo hacia la calle.

  —?Está desnuda! —gritaron dos chicas al verla cruzar la calle a toda prisa. —?Huyan! —gritó pero la explosión de bomba las empujó a las tres.

  Charlie quedó aturdida, sólo escuchaba el tinitus en su oído. Miró de reojo para todos lados, pudo ver a la chica del fondo tratando de hacer reaccionar a su compa?era que estaba en estado de shock.

  Escuchó que decía su nombre. Se paró con esfuerzo y volteó para ver todo en llamas. Y de repente disparos sonaron provenientes del circo. Dio unos pasos hacia atrás llorando y comenzó a alejarse a toda prisa.

  No sabía hacia dónde ir, su única respuesta fue correr en dirección hacia los Estados Unidos. Estaba shockeada, pasó horas corriendo tanto que sus zapatos se abrieron, por suerte para ella, el suelo había bajado su temperatura así que se los quitó.

  Jadeaba y sus pies estaban ensangrentados, hasta que la luz de una camioneta se veía a lo lejos.

  De allí alguien bajó, un tipo afroamericano de 2.05 metros, delgaducho, de mediana edad y con un saco la miró.

  —?Are you an American?

  —Sí, sí, lo soy —respondió Charlie temblando de frío. —Ven conmigo. —El hombre se quitó el saco y se lo dio.

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